
Aunque esta entrada de blog llevaba ya tiempo rondándome por la cabeza, hoy, como suele ser habitual, han sucedido varias cosas que me han impulsado a publicarla finalmente.
Una ha sido el activismo. Sí, soy activista. No sé si en el sentido correcto de la palabra, que tal como la define la
Real Academia de la Lengua es un “Agitador político, un miembro que en un grupo o partido interviene activamente en la propaganda o practica la acción directa” y ahí pienso que quizás no estoy del todo a la altura de las circunstancias. Quizás mi activismo sea más de
Wikipedia, en la que “El concepto de activismo se puede generalizar como la acción o la actividad sostenida con intención de efectuar un cambio de índole social o política, usualmente dirigida a favor de una postura particular dentro de una disputa o controversia. La prensa a veces usa el término activismo como sinónimo de manifestación o protesta” Esto, definitivamente, se ajusta más a mi perfil porque protestar se me da muy, pero que muy bien. Aunque me asusta un poco pensar que para otros usos, se puede consultar también Americanismo (herejía). Bueno, algún texto puede ser que lo sea para algunos.
Todo esto viene a cuento, porque en plena campaña electoral, la mayoría de los partidos políticos se han dado cuenta que en la red se cuece algo importante, que gente que no puede asistir a mítines de esos cabezas de lista “in situ”, está propagando sus ideas por Internet, y por eso han creado páginas web específicas para ese activismo: grupos en Facebook, Twitter, Flickr, y otras que seguro yo no tengo ni idea de que existen.
Pertenezco a algunas de ellas, pero aún así no estoy muy segura de que esas páginas ayuden a hacer campaña electoral y que ese activismo consiga del todo su propíósito porque te unes a algo en lo que crees, con lo cual esos votos ya están ganados y no se consigue nada nuevo. Aunque no dudo que sirva para otro tipo de fin.
Por eso creo que el activismo debería tener un concepto más amplio. Porque al mirar a mi alrededor bloguero, me he dado cuenta de que sigo y me siguen diferentes personas (algunos de ellos amigos en la red) con ideas diferentes, con los que coincido en algunas ocasiones y discrepo en otras, pero que aún así, me gusta escuchar (quizás debería decir leer) y me gusta que me escuchen.
Y es así,
tirando del hilo, como he llegado a hacer un mini estudio de mi red de redes.
Empecé a escribir este blog por una necesidad personal (lo sigue siendo), pero después de pasar mucho tiempo leyendo otros blogs. Muchos los encontré por mis intereses personales como la gastronomía (
Pantaguel supongo), la fotografía (
Carmen), la ciencia (
El blog de Eduard Punset), la política (
El blog de Mar Barcón), la poesía (
La bitácora de Gelman), el humor (
Andreu Buenafuente), los relacionados con mi trabajo (
Comunisfera y
El cuaderno de protocolo) y la información de mi barrio (
Blog Barrio de Monte Alto).
Pero los primeros que me engancharon y me ayudaron a hacer mi red de redes fueron los blogs de opinión de la prensa y otros medios informativos, y así me enganché a tres en particular: al blog de
Nacho Mirás, por su forma clara y directa de escribir y opinar;
La huella Digital, no sé si por proximidad, por coincidencia en algunos temas, por estar informada o vaya usted a saber, pero el caso es que sigue estando ahí como fuente de información y a
¿Tú concilias?, porque me hace recordar esos tiempos no tan lejanos en los que ser madre trabajadora era muy estresante (lo sigue siendo, pero es diferente, y eso además seguro que merece una entrada propia). También debo incluir aquí a
El Tedé que no se ve, y
Desde Washington.
Por LHD llegué a
Un baño de espuma que me ha llevado a
Algo contigo,
Somos los del segundo c, y
Congo y yo, que me descubrió a
Cielos.
Por ¿Tú concilias? me encontré a
Superwoman, a quien le he presentado a Titajú, y a
Clares, que llegó a mí a través de
El rincón del internauta que me encontró buscando blogs de A Coruña, y que gracias a ella y sus Asuntos propios, he descubierto
La rebotica de guardia,
Mameluco y
Supersalvajuan, que me ha conducido hasta
Hablando en Plata.
En toda esta maraña, por supuesto está presente Matapollos, seguidora imprescindible de algunos de nosotros y que sigue resistiéndose a hacer un blog ella solita, aunque sus comentarios sean mucho mejores que las propias entradas que ella comenta (al menos en mi caso) y otros seguidores anónimos o no tanto, que de vez en cuando aparecen por aquí. Y quizás también debería incluir una red que se ha generado vía familiar, a través del
blog de mi hija. Ya se sabe "de tal palo tal astilla"
Soy consciente de que quizás mi labor de rastreo no esté del todo completa y que hay algún otro que visito o me visita, porque cada uno de ellos me suele llevar cada día a sitios inesperados, pero sí espero que esto sirva para corroborar lo que pretendía demostrar.
Que sí, soy activista. Propago mis ideas en la red, y otros me escuchan. A unos les gustará lo que pienso, opino y escribo, a otros no tanto, pero por aquí se habla de todo con respeto. De lo que nos gusta a los unos y nos desagrada a los otros. A algunos les convencerán mis ideas, y otros pasarán de largo, pero espero que todos, todos, vuelvan, una y otra vez, porque siempre serán bienvenidos. Ellos son los que me convierten en activista.