lunes, 18 de mayo de 2009

Adiós

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.


(No te salves. Mario Benedetti)

5 comentarios:

Superwoman dijo...

Veo que estamos todos igual...
Un supersaludo

Titajú dijo...

Los buenos nos siguen dejando.

Virtu dijo...

Decía...
Mi táctica es quedarme
en tu recuerdo
no sé cómo, ni sé con qué pretexto...
pero quedarme en vos.
Pues ya está aquí, en nuestro recuerdo para siempre.

Clares dijo...

Precioso el poema, un magnifico homenaje traerlo aquí, porque es lo mejor que podemos hacer, recordarlo en su espléndida creatividad. Me encantaba como poeta, no tanto como narrador, pero me parecía una persona estupenda y un poeta diferente, especial, creativo y comprometido siempre.

Matapollos dijo...

Cuando alguien se muere, son muchos los que se apresuran a decir que era una gran persona.
Los que conocieron a Mario Benedetti todos coinciden en ello.

En este caso, la calidad humana de este poeta se puede percibir claramente en su obra y en su compromiso.

Los que no le conocimos personalmente no hemos perdido nada. Siempre estará ahí. Hay personas que nunca mueren.