viernes 27 de marzo de 2009

Teatro

Hoy es el Día Mundial del Teatro. Por eso no puedo dejar de celebrarlo también en este rinconcito de mi ciberespacio. No sé si mi afición será por mi gusto por la literatura, por ser en el fondo un poco teatrera o por haber visto tanto Estudio 1 en mi infancia (todavía recuerdo esas imágenes en blanco y negro y a actores como Paco Rabal, Irene Gutierrez Caba, Ismael Merlo, Amparo Baró, José Bódalo, Luis Prendes, María Luisa Merlo, Jesús Puente y el gran Manuel Alexandre, que acaba de ser recompensado con la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio, entre otros muchos. Después vino la versión color, pero por los caprichos asociativos del cerebro, siempre que pienso en Estudio 1, mis recuerdos son en blanco y negro).
Gracias a Estudio 1 me acerqué al teatro clásico español, pero también a Buero Vallejo o a Jardiel Poncela. Y a autores internacionales empezando por Shakespeare, pero sin olvidar a Ibsen, Bernard Shaw, a Wilde, a Moliere o a Chejov.
Aquí os dejo el monólogo de Segismundo en “La vida es sueño” de Calderón de la Barca.


Porque como dice Antonio, en el Acto primero, Escena primera de “El Mercader de Venecia”de William Shakespeare: "- Graciano, el mundo me parece lo que es: un teatro, en que cada uno hace un papel”

jueves 26 de marzo de 2009

El club de las malas madres


El azar ha querido que esto que os voy aponer a continuación me llegue por dos vías diferentes: ya lo había leido hace tiempo en el blog de Superwoman, pero hoy una amiga que me lo ha enviado por correo electrónico.
Así que creo que esta doble llamada de atención, y que comparto lo que dice el texto, merece que al menos en parte lo reproduzca aquí:
“Yo no soy una buena madre. Y probablemente usted, que me lee, tampoco. Si usted ha decidido quedarse en casa y consagrase al cuidado de sus hijos es usted una madre hiperprotectora, amén de un parásito, un ser que vive a expensas de otro y a espaldas de las verdaderas preocupaciones y dificultades de la vida. Si usted trabaja fuera de casa entonces desatiende usted a sus hijos, y nadie valorará el hecho de que tenga usted que hacer verdaderos malabarismos para conciliar la vida familiar y la laboral. Lo peor de todo es que unas madres y otras van acusándose mutuamente: la que se queda en casa arremete contra la que trabaja, y viceversa, como si no fuera suficiente con recibir los ataques de los pediatras, los psicólogos, los especialistas en sueño, los periodistas, las madres, las suegras y las cuñadas.
Nosotras, las madres de hoy, aseguran ciertos psicoanalistas, somos la fuente de todos los problemas de nuestros hijos, porque tenemos demasiada fuerza y le hemos robado la autoridad a los padres. Si su hijo es hiperactivo, si tiene rabietas, si insulta a otros niños en el colegio, la culpa será siempre de usted, porque o bien le consiente demasiado o bien no le atiende lo suficiente. ¿Y dónde están esos padres a los que les hemos robado la autoridad? ¿Cuánto han luchado para defenderla? Nadie culpará al padre, nadie cuestionará nunca que el padre trabaje fuera de casa o viaje. Pero ¡ay de usted si lo hace! No solo tendrá que enfrentarse al goteo constante de comentarios más o menos directos o indirectos por parte de su madre, de su suegra, de las madres de los compañeros de cole de su retoño, sino, sobre todo, tendrá usted que lidiar con su propio sentimiento de culpa, que no la dejará vivir.
Yo no soy una buena madre. Trabajo fuera de casa y además viajo. Dejo a mi hija con canguros. Tengo novios y vida social. No le he proporcionado a mi hija ese entorno familiar estable que entronizan los manuales de pediatría y las revistas de papel couché. No soy una buena madre pero pago las facturas de mi hija (el colegio, la comida, los canguros, la ropa, los juguetes, el pediatra y, muy a mi pesar, las Barbies), apenas duermo para poder llevarla al colegio todos los días, dedico la mayor parte de mi tiempo libre a su cuidado y todo mi espacio mental a pensar en ella. No soy una buena madre, como no lo somos ninguna. Es lo más parecido a lo que vivíamos en la primera adolescencia. La que intimaba con los chicos era una puta, la que se resistía era una estrecha: no había término medio. El caso es que nunca llueve a gusto de todos y una mujer nunca hace las cosas bien.
A la madre nunca se le valora lo que hace y para colmo no tiene derecho a quejarse, so pena que se le diga que… es una mala madre.
Nuestra sociedad es perfeccionista y quiere individuos perfectos. Superhombres que se afeiten con acabado impecable, que conduzcan coches que apenas hagan ruido, que vayan al gimnasio tres veces por semana. Supermadres de brillante sonrisa y silueta juncal, triunfadoras en todos los ámbitos, adoradas por sus maridos y respetadas por sus jefes, y criadoras de niños sanos y emocionalmente estables. Nuestra sociedad ha convertido el goce en un modelo, y el goce inmediato en el valor supremo. Y un niño no es goce ni inmediatez. Un hijo implica renuncia y perspectiva. Y sobre todo, implica aceptar que la perfección no existe.
Usted, que me lee ¿está con los nervios de punta porque no le da tiempo a hacer todo lo que debería?, ¿tiene diez kilos de más?, ¿no tiene tiempo para ir al gimnasio y, si lo tuviera, lo emplearía en dormir?, ¿desearía que a veces fuera él el que se ocupara de la compra, de la colada, de los biberones y de la visita al pediatra?, ¿a veces se enfada, a veces está harta, a veces llora y a veces, mucha veces, no está en condiciones de dar lo mejor de sí misma? Estupendo. Bienvenida al Club de las Malas Madres. Recuerde: no somos las mejores pero somos la mayoría.”

El resto del texto lo podeis seguir leyéndolo en la entrada “El club de las malas madres” en Una blog como otra cualquiera de Lucía Etxebarría

lunes 23 de marzo de 2009

Pequeños grandes artistas

La música es emoción, sentimiento, pasión.
Sabéis que soy una gran defensora de mi barrio. Un barrio popular de gente trabajadora, que su magnífica ubicación hace que ahora sea un destino deseado para muchos habitantes de mi ciudad. Bueno, pues en mi barrio hay una pequeña pero gran asociación musical y cultural, que hemos conocido gracias al profesor de lenguaje musical de mi hija que desde este curso asiste a clase en el Escuela Municipal de Música para aprender a tocar el violín. Pablo Carballido del Camino, además de ser profesor en la escuela, es un magnífico tenor y el director de ese pequeño gran coro juvenil Cantábile. Gracias al ofrecimiento de Pablo, Alba se ha unido a Cantábile y sabemos que es soprano
Este domingo como colofón al IV Curso de Canto, se celebró una gala en la que actuaron todos los alumnos del curso, y con un cierre con parte de los que forman Cantábile.
Unos niños y niñas, chicos y chicas, muy jóvenes, unidos por el gusto por la música clásica. Es fantástico ver que iniciativas como esta crecen y se desarrollan, aunque como ellos mismos dicen con más ilusión que medios.
La música es emoción, sentimiento, pasión. Y todo eso sentimos el domingo pasado en la Capilla del Colegio Grande Obra de Atocha.
Os dejo el video de la actuación final. Julio Cesar de Haendel. Espero que lo disfruteis tanto como yo. Eso sí, seguro que sin tanta pasión de madre.
video

miércoles 18 de marzo de 2009

Las linces


Me encantan los linces. Nadie duda que son una de las especies más hermosas en extinción.

Me encanta el ser humano, pero jamás se me ocurriría comparar a mi hija con una cachorrita de lince. Aunque las dos sean igual de hermosas en su especie.

Por eso, no sé quien ha asesorado al director de campañas de la Iglesia Católica para hacer una con una comparación directa entre seres humanos y animales, pero quien lo haya hecho se ha equivocado.

Admito que cada uno tenga sus creencias y espero que los demás también lo hagan conmigo.

Creo que mi conciencia moral, no mis creencias religiosas, no me permitiría abortar en circunstancias normales, y digo circunstancias normales, porque no sé lo que haría si supiera que mi futuro hijo iba a pasar por una vida de sufrimiendo y dolor extremo. Pero sí sé que yo no soy nadie para decidir por otros, otras en este caso, y me gustaría que quien en algún momento tuviera que dar un paso como ese lo hiciera en las mejores condiciones sanitarias posibles y con asesoramiento profesional sobre lo que implica lo que va a hacer, antes de tomar esa decisión.

También me gustaría que los mismos que han diseñado esa campaña no tuvieran una doble moral, permitiendo que miles de niños en el mundo se estén muriendo de SIDA por no tomar las medidas adecuadas para no transmitir esa enfermedad. Por qué no salvamos a esos cachorrillos que están en peligro de extinción.Y ellos ¿por qué no?

San José

Mañana, festivo. Un descanso entre semana. Descanso de verdad, porque para celebrar el San José, y por el que supuestamente se festeja en España el día del Padre, nos vamos a comer fuera. Y la verdad que en mi caso la excusa es perfecta. Afortunadamente tengo padre, y también marido, que a la vez es el padre de mi hija, pero él a su vez tiene padre, mi suegro, que además se llama José. Así que aunque no es necesario buscar excusas para que a una la lleven por ahí a comer a sitios estupendos, parece que esta vez la ocasión la pintan calva ¿no?
P.D. Para felicitar a todos los Josés, Pepes y Pepitos, pero también a a las Mª Josés, Josefas, Josefinas, Pepitas y demás derivados del nombre, os dejo aquí una joya de mi infancia.

Y puestos a recordar había otra cancioncilla que decía:
José se llamaba el padre,
Josefa la mujer,
y un hijo que tenían
también se llamaba José

( y así estábamos cantando hasta el infinito esa misma estrofa una y otra vez, y lo que más me sorprende ahora, es que nos divertía)

martes 17 de marzo de 2009

Se acabaron las lágrimas

Hoy en las noticias (los que me leéis asiduamente sabéis que los Telediarios son una de esas cosas para mí imprescindibles) me he enterado de que la Fundación Mujeres ha colaborado con Huecco para la creación de un videoclip con el fin de difundir el mensaje contra la violencia de género entre la población adolescente, ya que es necesario educar a nuestros jóvenes para que sepan lo que de verdad es amor y no mera subyugación a otra persona. El video lo podéis ver aquí, porque como se puede leer en el vídeo “Nos duele a todos”.
Pero como yo funciono mucho por esto de la asociación de ideas, me he acordado de una canción de Shania Twain, una cantante que ya os he mencionado en alguna ocasión, que tiene un título que es muy apropiado para esta entrada, pero también para otras muchas. Porque el título ya lo dice todo “If you wanna touch her, ask!”
Vale para el que se lo tenga que tomar al pie de la letra (Si quieres tocarla ¡pregunta!) pero también para el que quiera saber como se llega al corazón de una mujer, porque tocar, también tiene ese significado, el de conmover, el de llegar al corazón.

Traducción de la letra (para despistados o poco conocedores de la lengua de Shakespeare): Déjame contarte un secreto, cómo tratar bien a una mujer si estás buscando un lugar en su corazón. No va a suceder de la noche a la mañana. Primero tienes que aprender a escuchar para entender sus pensamientos más profundos. Ella necesita saber que podéis ser amigos antes de que ella te dé todo lo que tiene. Si empiezas por el corazón, el amor jugará su parte. Si quieres llegar a conocerla, saber realmente lo que pasa por su mente, si quieres acercarte, vete despacio, tómate tu tiempo, debes empezar desde el corazón y entonces si quieres tocarla ¡pídeselo! Una pequeña atracción física y el toque romántico algo pasado de moda, mucho amor y ternura te va a poner en sus brazos”
Tampoco es tan difícil ¿no?

Me niego

Me niego a hablar de esas cosas que me indignan profundamente como personas indeseables que salen por la tele en programas que también se convierten en indeseables por llevarlas y pagarles. Me niego a dar pábulo a lo que no sé si es cierto. Me niego a hablar por hablar sin conocimiento de causa. Me niego a criticar por criticar.
Pero también me niego a celebrar fiestas que no son mías. Con el San Patricio me pasa igualito, igualito que con Halloween.
No me llamo Patricia, no soy irlandesa ni descendiente de irlandeses (uy, esto no lo puedo asegurar del todo) y no estoy en Irlanda, ¿entonces…?
No necesito buscar ninguna excusa para divertirme. Puedo beber cerveza, vestirme de verde, asistir a algún desfile (sobre todo en carnaval) o comer col cualquier otro día, todo ello en conjunto o por separado, y no estaré celebrando nada en concreto. O igual sí.

lunes 16 de marzo de 2009

La lucidez a los 103



Hoy Francisco Ayala cumple 103 años. 103.
Este escritor que posee el Premio Cervantes, el Premio Príncipe de Asturias o el Premio Nacional de Narrativa entre otros, dice que ha hecho sencillamente lo que debía hacer a lo largo de su vida. Y su vida ha sido y es, larga y fructífera.
También dice que una buena receta para vivir es tomar las cosas como vengan. Creo que la fuente es fiable.
Pero de todo lo que ha dicho en alguna ocasión yo me quedo con “Una vida sin literatura no es una vida humana”

Felicidades, y que cumpla muchos más.

sábado 14 de marzo de 2009

Un domingo

Es sábado por la tarde, hoy ha tocado dar clase toda la mañana pero mañana será domingo. Aunque a veces los domingos no sirven para descansar, pero al menos son domingos y eso para mí significa aperitivo, una buena comida en familia, disfrutar algo de la casa, pasear y algo de sofá. Y como hace mucho tiempo que no pongo una de esas canciones que me gustan y al mismo tiempo me animan… Con todos ustedes Maroon 5

viernes 13 de marzo de 2009

"Pon amor donde no hay amor, y sacarás amor."


Esa cita de San Juan de la Cruz es totalmente cierta. Hoy lo he comprobado una vez más. Así que ¿por qué no seguir poniéndolo en práctica?


En su “Cántico espiritual” :
19. Mi alma se ha empleado,
y todo mi caudal en su servicio;
ya no guardo ganado,
ni ya tengo otro oficio,
que ya sólo en amar es mi ejercicio.

Aunque seguro que aparecerá alguien empeñado en que no se cumpla al 100%

miércoles 11 de marzo de 2009

Aquel día


Hace cinco años, yo trabajaba en esa ciudad y recorría sus calles tranquilamente. El destino quiso que en aquel entonces yo siempre me apeara una estación antes que en la que ocurrió todo (Próxima estación: Recoletos) y que aún así ese día yo eligiera el autobús en vez del tren de cercanías. Y de repente, al llegar a Plaza de Castilla, los teléfonos ya no tenían cobertura. La gente empezaba a decir algo de unas bombas pero todo era bastante confuso. Llegué a mi destino y me enteré de todo. Todo parecía una pesadilla. Peor, porque era real. Cuando volvía a mi casa en autobús de nuevo, me acuerdo de mi sorpresa por ver la cola de gente esperando para donar sangre, del control policial en el autobús, de la cara de estupor de la gente y del silencio que reinaba entre las sirenas de las ambulancias y la policía.
Meses más tarde por un cambio de sede de mi trabajo, mi estación de destino cada mañana y de partida cada tarde sería Atocha. Y recuerdo perfectamente la sensación que me invadió al bajar el primer día del tren. No era miedo. Era una tristeza profunda por las personas que aquel 11 de marzo no se bajaron de un tren como el mío.

martes 10 de marzo de 2009

Va de cine

Este fin de semana tocó sesión de cine. La verdad que con eso del DVD y el sonido envolvente las visitas al cine son menos frecuentes que antes. Además, ahora que somos tres casi adultos y la tercera nos ha salido igual de aficionada, siempre hay que buscar alguna que podamos ir a ver en familia (sí, soy una madre protectora, lo reconozco, y no creo que mi hija deba ver ciertas cosas antes de tiempo), así que el resto, las que ella no puede ver, las vemos en casa los viernes o sábados por la noche. Bendito video-club. Aún así. No soy buena recomendando películas. En general, con el cine, me pasa como con la música, me gusta todo. Miento. Casi todo. No me gustan las películas norteamericanas de risa absurdas o las que son de guerra sin ninguna base histórica, simplemente disparar por disparar y para que un cachas luzca musculitos y no tenga que memorizar un diálogo coherente (Casualmente esas son las que le gustan al que duerme al otro lado de mi cama).
Pero este fin de semana, Alba invitaba a sus amigas al cine, así que mientras ellas veían “Más allá de los sueños”, el padre y yo nos fuimos a ver Slumdog millionaire. Para mí, es una buena película a pesar de las críticas que ha tenido por centrarse en estereotipos de la pobreza en India y de que el argumento sigue siendo un cuento de hadas. Pero ¡qué le voy a hacer! me gustan las películas que hacen que se me revuelvan un poco las tripas, porque sacan a la luz cosas que todo el mundo sabe que existen pero nadie quiere ver. Así que lo mejor, si os gusta el cine, es que la veáis. Y por cierto, mucho mejor nuestro Sobera.

lunes 9 de marzo de 2009

Celebración por partida doble

Desde que tengo este espacio dentro de la blogosfera poco a poco he ido experimentando una serie de cosas propias de este mundo, y que muchas veces han sido una sorpresa para mí. Este fin de semana ha ocurrido una de esas cosas. Cuando empecé a leer blogs a veces me sorprendía ver que algunos tenían “premios” y yo pensaba que esos premios no tenían la menor importancia porque probablemente se lo hubieran concedido algún amigo por el mero hecho de ser amigos.
Bueno. Pues he de reconocer que estaba equivocada. Este fin de semana al leer uno de esos blogs que sigo, me he llevado la sorpresa del siglo al ver que en uno de ellos me habían concedido uno de esos premios. En El diario de Superwoman, el nombre de este blog aparecía en la lista de los de “And the Oscar goes to…” Y yo, la superescéptica, me he sentido muy halagada. Sigo siendo consciente de que esos premios forman una cadena y que en muchos casos, son parte de todas esas cosas que se hacen para conseguir más entradas y visitantes, pero viniendo de quien viene, que queréis que os diga, no hay ningún interés de ese tipo y para mí sí es importante. Así, que desde aquí, graciñas SW.
Para poder quedarme con el premio es requisito imprescindible exhibir la imagen del premio (hecho), mencionar el nombre del blog que te lo dio (hecho), otorgar el premio a otros 10 blogs, (creo que en esto no sé si voy a cumplir del todo, pero aviso que me quedo con el premio de todos modos), avisar a los premiados (creo que no habrá problema) y publicar las reglas (hecho también).
Así que como soy una mujer práctica y ayer fue el Día Internacional de la mujer, he decidido que mi forma de celebrarlo es concedérselo a otras mujeres blogueras, que por cierto creo que se lo merecen mucho más que yo, así que allá vá.
Yo creo que son geniales los siguientes blogs:
Asuntos propios
Congo y yo
Un baño de espuma
…tirando del hilo…
CARMEN
¿Tú concilias?
¿Qué hay en mi mente?
Me gustaría poder dárselo también a una bloguera que admiro, por los comentarios que hace en este y otros blogs, pero que se resiste a serlo. Así que… Matapollos, date por premiada. Si tuvieras un blog, no dudo que sería genial.
Podría escribir un artículo para cada uno de ellos explicando las razones, pero es mucho mejor que lo descubráis vosotros aunque os pongo en antecedentes. En ellos hay: ironía, buenas fotos, buenos relatos, inocencia, experiencia, sarcasmos, la cruda realidad, tristezas, alegrías, buena literatura, ilusión, música, etc.
Por cierto, acabo de darme cuenta que no leo tantos blogs de mujeres como creía.
Reconozco que hay muchos blogs hechos por representantes de la especie masculina que me gustan mucho, mucho, por eso, espero que no se ofendan y en otra ocasión el premio será para ellos.

jueves 5 de marzo de 2009

Más inteligencia emocional

Hoy vais a permitirme que casi plagie al señor Eduard Punset. Sí porque con la que está cayendo tras las elecciones vascas y gallegas, y tras una discusión dialéctica ayer con una buena amiga bloguera, creo que lo dice el señor Punset en este artículo de su blog es una verdad como un puño.
El título lo dice todo: Necesitamos menos ideología y más inteligencia emocional. Cuidado, no estoy diciendo que no necesitemos la ideología,(!qué sería de nosotros sin creencias¡) pero muchas veces eso es lo primero o lo único que ponemos por delante para escudarnos en ella, y nos olvidamos del resto.
Llevamos unos días de reproches de los que han perdido a los que han ganado, de los que han ganado a los que han perdido, de sacar viejos resentimientos a flote sin venir a cuento, de buscar culpas y culpables, de buscar vencedores y vencidos, de poner unas creencias por encima de otras. Mire usted. Es obvio que si yo pertenezco a un partido político será por algo, y creeré que esa ideología es la mejor para mí y los míos y por lo tanto para la sociedad. Pero no pienso que deba creer que todas las personas que no piensen como yo no son lo suficientemente inteligentes. ¿Seré un “rara avis”? En ocasiones, no tengo ninguna duda.
El texto del artículo dice: "La experimentación científica ha puesto de manifiesto que “a lo largo de la vida resultan esenciales una mayor autoestima, una mejor capacidad para gestionar las emociones perturbadoras, una mayor sensibilidad frente a las emociones de los demás y una mejor habilidad interpersonal; pero los cimientos de todas estas aptitudes se construyen en la infancia”. Son palabras de Daniel Goleman y Linda Lantieri, expertos en lo que ahora denominamos educación social y emocional. Otra manera de decir lo mismo es la llamada de algunos organismos internacionales para invertir recursos y esfuerzos en las técnicas del aprendizaje social y emocional: “Es el mejor atajo para que disminuya la violencia en las sociedades modernas”.

Deduzco que como mi generación no cimentó esas aptitudes en la infancia, ahora somos totalmente incapaces de tener, ya no digo mucha, sino una cierta sensibilidad hacia las emociones de los demás y por eso respondemos de forma agresiva cuando alguien nos lleva simplemente la contraria.
Todavía estamos a tiempo de poner en práctica estas cosas con nuestros hijos. Porque según el profesor Punset: "Distintas pruebas científicas demuestran que los niños educados con prácticas afines a estos criterios son más felices, confían más en sí mismos y son más competentes social y emocionalmente. Además, resulta que una buena educación social y emocional también mejoraría nuestros maltrechos resultados académicos."
¿Necesitamos más?

miércoles 4 de marzo de 2009

4 de marzo

Hace 13 años me levantaba de la cama a las seis y media de la mañana para ducharme, vestirme y recorrer los 24 kilómetros que me separaban de Madrid capital, para ingresar a las 8.00 en el hospital Virgen del Mar. No estaba nerviosa, aunque sí un poco agitada por la alegría que suponía que ese sí iba a ser finalmente el día. Había salido de cuentas hacía ya once días y en la revisión del viernes, ese día era lunes, el médico me había dicho “Pilar, si no nos vemos durante el fin de semana, el lunes te quiero aquí para provocarte el parto.” Y así fue.
Ese fin de semana me dí las caminatas más largas que he hecho en mi vida, por eso de favorecer el movimiento pélvico, pero no había habido ni la menor señal de alarma. Y allí estaba ese día 4 de marzo de 1996.

La cosa no resultó tan fácil como parecía en un principio. A pesar del gel y de la oxitocina, mi útero no colaboraba, aunque las contracciones hacían creer que sí, ¡vaya si lo hacían creer! Afortunadamente a las cuatro de la tarde ( os recuerdo que la cosa había empezado al las 8 de la mañana), un ángel del cielo en forma de médico anestesista vino a ponerme la epidural. Ni siquiera con eso hubo forma. A las 19.15 el médico decidió hacer una cesárea. Y de nuevo, gracias a ese ángel en forma de anestesista, ni siquiera tuvieron que dormirme porque aprovecharon el cateter de la epidural para no tener que dormirme completamente y que pudiera ver el nacimiento de mi hija.

Así que a las 19.40, por primera vez vi su carita. Un bebé flaquito y larguirucho, que a mí me pareció el más bonito del mundo. Muchos otros con la vista menos obnubilada que la mía dijeron también que lo era.


Hoy, 13 años después, yo sigo viendo esa carita redondita con unos ojos grandes que me miraban atónitos, en un cuerpo que ahora ya ha empezado una transformación hacia el de mujer. Espero que una mujer educada y sensata.
¡Felices 13, cariño!




martes 3 de marzo de 2009

Mis poetas invitados

Hace tiempo que no dedico este espacio a mis poetas invitados. Y hoy me he acordado de una mujer, Gabriela Mistral, aunque en realidad se llamaba Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, la primera mujer en recibir un nobel de literatura y también el primer escritor, en este caso escritora, latinoamericano en recibirlo.
Pero Gabriela fue además de escritora, maestra, directora de instituto e incluso representante ante la Liga de Naciones.

Muchas veces la hermosura está en lo sencillo, por eso me gusta este poema.

Dame la mano
Dame la mano y danzaremos;
dame la mano y me amarás.
Como una sola flor seremos,
como una flor, y nada más...

El mismo verso cantaremos,
al mismo paso bailarás.
Como una espiga ondularemos,
como una espiga, y nada más.

Te llamas Rosa y yo Esperanza;
pero tu nombre olvidarás,
porque seremos una danza
en la colina y nada más...

lunes 2 de marzo de 2009

Y llegó el 2 de marzo

Frente a todo pronóstico (todo el mundo pensaba que nos íbamos a quedar en casa por apatía, por el mal tiempo, por el buen tiempo, por castigar a los gobernantes actuales, porque los gallegos somos como somos o por vete tú a saber qué) Galicia cumplió con la democracia y participó mayoritariamente el día de las elecciones como nunca antes lo había hecho en unas autonómicas. Y también frente a todo pronóstico, esa alta participación no ha supuesto un triunfo de la izquierda. A partir del 1 de abril Galicia tendrá un gobierno con mayoría absoluta del Partido Popular elegido con el 47’11% de los votos.

Espero que la gente haya votado por tener un buen sistema educativo. Por tener un buen sistema sanitario. Por tener una buena política social. Por tener unas buenas infraestructuras que nos comuniquen no sólo entre nosotros sino también con el exterior. Por que los dependientes y sus cuidadores tengan una mejor calidad de vida. Por que haya menos diferencias ente los ricos y los pobres. Por una buena gestión de creación de empleo.

Por mi bien, el de una mujer trabajadora que intenta conciliar su vida laboral con la familiar lo mejor que puede; por el de mi hija, que necesita un sistema educativo de calidad; por el de mi padre, un jubilado que necesita un buen sistema público de salud, y por el de todos los gallegos y gallegas, espero que este nuevo gobierno, lo haga francamente bien para todos, incluido el 52’89% que hemos votado a otra opción política.