En dos horas me pongo camino de Oporto. Y pensareis ¡Vaya que furia le ha dado a ésta con Portugal! Pero no. Me gusta el país vecino, pero que lo visite dos veces en un mes no es sino culpa del destino, y del trabajo. Cuando ya había planeado mi viaje a Lisboa por placer, me enteré de éste. Curiosamente cuando planificamos nuestro viaje de verano por Italia, nos enteramos del intercambio de Alba a Padua. Caprichos del destino, el azar, las casualidades, las coincidencias o simplemente que las cosas vienen así.
Mañana asisto a un foro de esos en los que gente que trabaja en lo mismo pone sus experiencias en común, tratando de ayudarse unos a otros, y al mismo tiempo aprovecha para reunirse con aquellas personas que hace tiempo que no ve y conoce a otras de las que ha oído hablar. Espero aprovechar la jornada, pero también disfrutar un poco de Porto (por ejemplo, espero tener tiempo hoy para visitar la Librería Lello e Irmao, un paraíso para los enamorados de los libros). Como no vuelvo hasta el jueves, os dejo música ambiental.
De ventanas, viernes, dibujos y frío
Hace 5 horas







