miércoles, 15 de abril de 2009

Mi orden de prioridades

Hace tiempo que establecí mi orden de prioridades en la vida y sí, es cierto, que ese orden de priordades ha ido cambiando con la aparición de nuevas personas en escena, por eso ahora es el que es. La reflexión de hoy no la voy a hacer yo, lo ha escrito Nacho Mirás en su blog pero suscribo todo lo que dice. Aquí os dejo sólo un extracto:
"Trato de mantener bajo cualquier circunstancia este equilibrio entre el trabajo, la familia y el ocio, algo que resulta muchas veces realmente complicado. Y he decidido que, si alguna vez tengo que sacrificar una cosa en detrimento de las demás, el orden será siempre el siguiente: primero sacrificar el ocio, después el trabajo y nunca, jamás, la familia. Me llevo cada vez peor con los que no comparten mi orden de preferencias, pero me importa un pito, no es obligatorio llevarse bien con todo el mundo. He dejado de respetar a los que piensan primero en el trabajo sobre todo lo demás, sacrificando lo que de verdad importa: la familia, los hijos, la pareja, la vida. Ya ni me dan pena, porque son egoístas que, en el fondo, disfrutan de lo que hacen porque, quizás, sus vidas domésticas no les llenan. Seres grises, amargados... infelices. Allá ellos. Pero a mí sí que me llena mi vida extramuros, y me importa sobre todo lo demás. La gente que se jacta de trabajar doce o catorce horas diarias, de no tomarse vacaciones o de no haber estado de baja jamás, debería ser castigada y no premiada por la sociedad. Por idiotas y por hacer infelices a un montón de personas que pululan a su alrededor, a niños que se hacen mayores sin que sus padres los vean crecer. Indeseables.”
Si queréis leerlo todo, pinchad aquí

12 comentarios:

Superwoman dijo...

Pues me voy corriendo a leerlo que seguro que me hace la declaracion de Hacienda menos pesada... por cierto que estoy de acuerdo con el y se de buena tinta que por ejemplo, en mi ultima empresa, se premiaba la flexibilidad (estar ahi cuando era necesario y sacar tus cosas adelante) mucho mas que el pasarse horas y horas sentado en el asiento dandole calor. Deberian establecerse pautas por objetivos, seria mucho mas interesante para todos.
Un supersaludo

Titajú dijo...

Mi prioridad sigue siendo la familia, pero no estoy de acuerdo en eso que dice de la gente que nunca se ha pedido una baja: mi marido nunca ha pedido ninguna, porque nunca está enfermo, dichoso él.

PMM dijo...

SW, suerte con la declaración. Todas las empresas deberían ser flexibles para compatibilizar trabajo y familia, pero la realidad demuestra que no es así, y por eso andamos como andamos.
Titajú, yo tampoco me he cogido una baja nunca. No contabilizo la baja maternal, porque en realidad dejé de trabajar durante un tiempo. Creo que a lo que se refiere en el artículo es a esa gente que presume de no habérsela cogido no por no haber estado enfermo, sino por haber ido enfermo a trabajar para quedar bien.

Matapollos dijo...

Totalmente de acuerdo con lo que escribe este hombre.
Yo siempre mando para casa a los compañeros que vienen enfermos a trabajar.
Además de no rendir lo suficiente, vienen a esparcir los virus.

Expresiones como “pedirse una baja” o “coger una baja”, no deberían tener sentido. La baja la da el médico y hay que aceptar su decisión.
Si estás enfermo o de permiso por maternidad, no vayas a trabajar, aunque sólo sea por respeto a los compañeros y también por asumir unos derechos laborales que tanto ha costado alcanzar.

La pena es que sea tan complicado el permitir más flexibilidad en los horarios laborales y que la verdadera conciliación tenga que urdirse por obra y gracia de cada familia. Incluso, a veces, si quieres conciliar vida laboral y familiar tienes que renunciar a un mejor puesto en el trabajo y esperar a que te crezcan los enanos.

rabudo dijo...

Exactamente a eso me refería, PMM. Gracias por el enlace.

PMM dijo...

Efectivamente Matapollos, por eso queda mucho camino por andar.
Nacho, gracias a tí por tus reflexiones.

Virtu dijo...

Yo también soy de las que piensa que la familia es lo más importante. En mi empresa hay gente que se pasa dias y noches allí metidos, a veces incluso pienso que llevan el anagrama de la empresa tatuado en alguna parte oculta de su cuerpo. Aman a la empresa por encima de todas las cosas y te miran como si tú fueras el raro.
Yo trabajo para vivir, para poder pagar la hipoteca y llegar comodamente a fin de mes, ni más ni menos. A mi, el trabajo ni me realiza, ni me crece, ni nada por el estilo.

Gala dijo...

Estoy completamente de acuerdo. ¿Qué clase de vida es esa en la que lo único importante es el trabajo?
Sin la familia y sin tiempo para uno mismo es una vida vacía.

Bicos!!

Superwoman dijo...

Bueno PMM es que aqui, presumir de ir enfermo a currar, es considerado delito mayor... buenos son los alemanotes de aprensivos... si segun te oyen estornudar de alergia (que hasta el momento no he contagiado a nadie en treinta años que hace que la tengo) se hace un vacio a tu alrededor...
Un supersaludo

PMM dijo...

Virtu, el caso de tu empresa no es único. Yo no digo que no haya momentos en los que el trabajo esté en el primer puesto de tu orden de prioridades, sobre todo cuando no lo tienes, o cuando acabas de salir de la facultad y todavía no tienes una familia "propia". Después ese orden debe ir cambiando, o al menos eso pienso yo. Porque si no, como dice Gala, es una vida vacía.
SW, los alemanes son caso aparte.

Aldabra dijo...

¿dónde hay que firmar ese manifiesto?... por supuesto, dígase, familia, vida personal, espiritual... LO PRIMERO.

bicos,

Carolina. dijo...

Yo no sé si podría dejar la escritura. No podría vivir sin mis mundos inventados.
Perdón por mi retraso en pasar, es que la facultad me tiene loca.
¡Cariños!


Caro.