jueves, 22 de enero de 2009

Mi humor

Llueve, llueve mucho. La verdad es que el tiempo invita a estar triste. Pero como mi ritmo vital no suele ir acompasado con el ritmo del tiempo atmosférico, pues yo sigo de buen humor. A pesar de los pesares.
A pesar de la señora que te mete la varilla del paraguas en el ojo, porque cree que toda la calle es suya.
A pesar de que al ir a trabajar, esperando en un semáforo, y después de que la señora me haya metido la varilla en el ojo, un coche ha pasado a toda velocidad y me ha mojado de arriba abajo.
A pesar de que la señora que estába en la ventanilla del banco, que se parecía mucho a la del paraguas, no puede ser más antipática aunque lo intente.
A pesar de que esté un poco, sólo un poco, saturada de trabajo.
A pesar de que vaya un poco, sólo un poco, retrasada en el trabajo de ese Máster en el que nadie me ha obligado a matricularme.
A pesar de que la tarjeta nueva del banco con microchip, unas veces funciona y otras no. (Es tan segura que ni a mí me deja acceder a mi propio dinero, pero claro es por mi seguridad).
Pues eso, a pesar de los pesares.

Todo eso me irrita mucho por momentos, o me preocupa, pero no me pone de mal humor.
¿Esto irá en los genes o será porque me gusta el chocolate negro?
A lo mejor es porque mi hija se está leyendo y haciéndome recordar las ocurrencias de Mafalda.

6 comentarios:

Titajú dijo...

Aférrate al humor como sea que yo ya lo he perdido y no sé cuando lo encontraré.
También me encanta Mafalda (y el chocolate negro).

Clares dijo...

Podemos suponer que el estaoo de ánimo -llamado humor, que quiere decir secreción húmeda, de origen médico medieval- puede venir de dentro o de fuera. Es decir, los acontecimientos externos pueden modificar nuestras "secreciones" o bien nuestras "secreciones" pueden modificar la percepción de los acontecimientos externos. Tú debes de ser muy equilibrada por dentro y por fuera. Lo importante siempre es mantener la calma y el buen humor, las buenas secreciones internas, pase lo que pase. Te deseo ese buen ánimo para siempre. Con Mafalda, siempre.

supersalvajuan dijo...

Los genes, que son así.

Matapollos dijo...

De buen humor hay que estar siempre.
Total, como dice mi madre, estando de malas lo único que se hace es empeorarlo todo (y tiene razón).

Y si la cosa no tiene remedio se le echa mano a una buena caja de bombones negros y unas tiritas de Mafalda, que deben de tener alguna sustancia para estimular las "secreciones" esas que dice Clares, digo yo...
(porque... ¿no será cosa de Obama? ¿no?)

PMM dijo...

Yo creo que los genes influyen, igual que supersalvajuan, pero bueno, a partir de ahora diré que es cosa de mis secreciones internas y externas, como dice la excelsa Clares, siempre tan ilustrativa ¿será por eso que soy a adicta a su blog?
Y sí , Titajú, el humor, mi humor/genes( secreciones, es a lo que siempre me aferro en la vida, y lo que me ayuda a sobrellevar las tortas que te va dando aunque no quieras.
Pero Matapollos, ¿y si no es ni por mis genes/secreciones, ni por el chocolate, ni por Mafalda y va a resultar que es por Obama? Hasta aquí ha llegado su espíritu conciliador. Yo soy la prueba.

Aldabra dijo...

me he identificado contigo en eso de tu Máster, que nadie te mandó empezar... así me sucede a mí con el inglés cuando me estreso.

bicos,