El último texto trataba de mis razones para votar y ese mismo texto relacionado con lo que ya se ha llamado “Spanish revolution”
Porque creo que en general todo lo que propugnan los que siguen a #Democracia Real Ya, #acampadasol, #15m y todas sus variantes, es bastante cierto. Y me encanta ver a todos esos jóvenes reaccionar, porque desde hace mucho tiempo, todos en general, nos preguntábamos "¿dónde están los jóvenes? ¿por qué no reaccionan?" La mayoría pensaba que la juventud actual se había acomodado, que no era reivindicativa, que no tenía ideales por los que luchar.
Pues resulta que no. Ahí están, movilizándose, reivindicando, protestando, luchando por su futuro y arrastrando a muchos otros, no tan jóvenes, que también quieren un cambio en el sistema. Hasta ahí, todo va bien. Pero lo que me preocupa, es si la vía que han elegido llevará a algún lado. Porque, seamos realistas, el sistema no puede cambiar de la noche a la mañana, y la única forma de cambiarlo es buscando vías de representación para poder hacerlo. Y por ahora lo que hay es un movimiento que únicamente critica la situación actual y exige cambios. Pero ¿cómo se pueden hacer esos cambios? Y ¿quién debe hacerlos? Ellos (#Democracia Real Ya, #acampadasol, #15m) no están dando esas respuestas, quizás ( y digo quizás) porque todavía no las tienen, y quizás por eso, sus peticiones siendo totalmente necesarias, se estén convirtiendo en utópicas.
En mi opinión, sí hay una respuesta. Y una muy clara: Nosotros mismos. Sólo nosotros, los ciudadanos podemos hacer ese cambio. Y en la actualidad, sólo podemos hacerlo a través de una única herramienta: el voto.
Es el momento de una nueva revolución social. En cada momento histórico, la sociedad ha ido reclamando derechos y libertades. Y ahora que ya tenemos muchos de esos derechos, queremos consolidarlos y mejorarlos.
Ya no nos llega sólo con votar. Ahora queremos que nuestro voto sea de verdad representativo, que se le dé el valor que realmente tiene. Y no queremos que nadie utilice mal ese potencial. No queremos que los políticos a los que elegimos pongan en nuestra boca cosas que no hemos dicho. No queremos que los políticos a los que hemos elegido, utilicen nuestro voto para cosas que van en contra de nuestra elección. Nuestro voto no es, ni debe ser, una carta blanca para que hagan lo que ellos quieran. Queremos reconocernos en su discurso, en sus reivindicaciones y en su gestión.
Queremos y debemos seguir mejorando como sociedad, buscando los mejores sistemas de participación, pero creo que eso no se consigue, destruyendo lo conseguido y partiendo de cero.
Ayer, una compañera militante socialista, Loly Rodríguez Amoroso, decía: “Si queremos cambiar os partidos políticos, a súa estrutura e funcionamento non lle pidamos que o fagan por nós: fagámolo nós”. Porque el cambio debe venir desde dentro. Y la única forma de cambiar el sistema es desde el propio sistema. Porque la DEMOCRACIA, sin calificativos, se practica en la urnas.
P.D.: Pero además, lo mejor de todo, es que todo este movimiento, toda esta revolución social, lo que está reivindicando también es el propio valor de la POLÍTICA. (DRAE:





