martes, 29 de junio de 2010

Mis poetas invitados


Thou wouldst be loved?- then let thy heart
From its present pathway part not!
Being everything which now thou art,
Be nothing which thou art not.
So with the world thy gentle ways,
Thy grace, thy more than beauty,
Shall be an endless theme of praise,
And love- a simple duty.
Edgar Alan Poe

Traducción:

¿Deseas que te amen? No pierdas, pues,
el rumbo de tu corazón.
Sólo aquello que eres has de ser
y aquello que no eres, no.
Así, en el mundo, tu modo sutil,
tu gracia, tu bellísimo ser,
serán objeto de elogio sin fin
y el amor... un sencillo deber

(Versión de Andrés Ehrenhaus)

jueves, 24 de junio de 2010

De esperas

Me he dado cuenta que me paso la mayor parte de mi tiempo esperando, y esto no va sólo porque me haya casado con un tranquilo / impuntual y que mi hija haya heredado esa parte de sus genes. A ellos ya no los meto en ese saco, porque si no me pasaría la vida un tanto desesperada. Bueno, en realidad, sí que es así.
Pero el post no va de esas esperas. No. Me refiero a otros tipos de espera. A la espera por que ocurra algo que deseamos.
Muchas veces esperamos cosas irreales e imposibles como ver tus números en el sorteo de la Primitiva o entrar en ese pantalón de hace 5 años. Yo, que no suelo ser demasiado ilusa, suelo esperar cosas pequeñas que inevitablemente sabemos que van a pasar, pero eso no significa que no las deseemos con muchas ganas. Ejemplo: la llegada del fin de semana.
En este momento, estoy esperando por tres cosas, a cada cual más importante: lo primero, un encuentro con la amigas para hablar y echar unas risas, es decir, para cargar pilas y soltar lastre; lo segundo, la llegada de los sofás nuevos, que están al caer hoy mismo, así que se acaba la espera; y sobre todo, lo último, pero no menos importante, espero y deseo que lleguen pronto las vacaciones, ese mes de merecido descanso después de otros once de trabajo. Porque sí, mi mente y mi cuerpo están ya llegando a ese punto límite de saturación, el mismo de cada año. Pero queda todavía un mes, así que ahora a esperar que no se haga muy largo. La parte buena, porque siempre hay que buscar una parte buena, es que lo puedo hacer sentada en mis sofás nuevos.

martes, 15 de junio de 2010

De Conferencias Políticas

Este es un blog personal, es decir, en él se tocan todas esas cosas que atañen a mi persona, por eso hay un poco de todo, en una u otra medida: literatura, economía, dolor, viajes, cine, amigos, vacaciones, política, amor, desamor, familia, mi ciudad, mi Torre (sí, sí, mía aunque ya es de todos), mi barrio, mis hobbies, mi humor (bueno o malo)…
En fin, que si uno echa un vistazo hacia atrás a modo de retrospectiva, se da cuenta más o menos por dónde van los tiros de la autora, o sea, yo.
Los que tienen la mala costumbre de pasarse regularmente por aquí, saben que creo en el papel fundamental de la política en la sociedad, y como este es mi espacio, es algo que no voy a discutir con nadie. Lo creo firmemente y me da igual lo que me digan, quizás sea una cuestión de fe. No voy a discutir yo tampoco con nadie la existencia o no existencia de un Dios/ Alá/ Yahvé o como quieran llamarle. Somos libres para creer o no creer. Cada uno que piense lo que quiera. Así que ya podéis poner todo lo que queráis, a favor o en contra, que no lo voy a rebatir. Lo leeré, lo aceptaré como comentario enriquecedor pero…yo voy a seguir a lo mío, en mi creencia de que todos hacemos política aunque no se pertenezca a ningún partido político.
Por eso, hoy la cosa va de política, y para mí, de política de la buena.
Este fin de semana, los socialistas de Galicia, (espero que no todos, claro, porque sino mal vamos) nos reunimos en una conferencia política para hablar de eso, de POLÍTICA. Así, con mayúsculas y en negrita, para definir, en base a lo que hemos sido, y en este nuevo contexto social, el eje común de lo que somos y sobre todo de lo que nos gustaría ser. Y en los medios de comunicación han trascendido una serie de cosas, sobre todo de los principales protagonistas de esa conferencia, que será probablemente lo que más cale en la sociedad. Muchos han sacado una conclusiones estupendas sobre si el partido se ha rearmado de nuevo, si hay nuevas figuras emergentes, o si se ha acabado el tiempo de duelo tras una derrota electoral. Y aunque todo eso es cierto, en mi caso no es todo.
Esta conferencia política, a mí que soy una observadora y analizadora nata (creo que es más un defecto que una virtud) me ha servido para confirmar que somos capaces de consensuar ciertas cuestiones de una forma racional pero también apasionada, que sin ideales no se va a ninguna parte, que la unión entre compañeros es esencial, que la palabra lealtad debe ser una de las primeras que tengamos en cuenta cada día, que hay muchas hormiguitas trabajadoras dispuestas a arrimar el hombro por un proyecto común sin ningún afán de protagonismo, pero que el afán de protagonismo es totalmente lícito si va a acompañado de esfuerzo y trabajo constante (el otro, ya no me gusta tanto, por no decir nada), que los ideales de hace más de 130 años sobre “Libertad para que toda persona pueda llevar a cabo su proyecto personal de vida. Igualdad de condiciones para que todas las personas puedan desarrollar sus capacidades y potencialidades. Solidaridad para que todas las personas tengan aseguradas sus necesidades básicas” siguen siendo esenciales en nuestro ideario, y que en épocas difíciles, es necesario pararse un momento a pensar y repensar en uno mismo sin compararse con nadie. Ya lo decían los griegos (los de la antigüedad, no los de ahora) “Conócete a ti mismo”.
Y yo creo a pies juntillas que es bueno hablar de política sin complejos, y no sólo dentro del partido, es más, que lo mejor es hablar de política fuera del partido para que esa política se pueda convertir en una buena gestión. Porque no somos políticos por tener un carné, somos políticos por tener unos ideales, y que debemos defenderlos con pasión y educación en todos los ámbitos de nuestra vida. Porque no se hace política para ganar unas elecciones, sino para conseguir una sociedad mejor.
Y no dudo que otros compañeros más o menos apasionados, más o menos racionales, más o menos idealistas, habrán sacado otras muchas conclusiones, o que les gustaría haber sacado más, o incluso otras diferentes. Porque lo mejor de todo es eso: somos libres para que cada uno lo aproveche a su manera. Yo la he aprovechado a la mía.

martes, 8 de junio de 2010

Reflexiones personales

¡Ay, por fin lo ha dicho la señora Merkel!: "No se puede gastar más de lo que se tiene".
Esto es como los consejos para tener una buena Oratoria: “Refuerce su discurso con una cita de un experto en la materia.”
Pues ahí la tienen.
Y ¡vaya!, parece ser que esa fórmula tan simple, en la que probablemente se haya basado cualquier economía doméstica, nos la hemos saltado todos a la torera, y cuando digo todos, es todos: ricos y pobres, banqueros, dirigentes políticos, gobiernos, autonomías, ayuntamientos, empresarios, pensionistas, parados, funcionarios, autónomos, los de aquí y los de allí, cada uno en su nivel, pero al fin y al cabo, cada uno en su medida. Porque nos vamos de vacaciones y si no tenemos efectivo, pues pedimos un préstamo, y si queremos cambiar de coche, aumentamos la hipoteca, que para eso estaba ese señor del banco tan simpático que te decía: “No te preocupes, sin problema”. (Por cierto ¿dónde estará ahora ese señor que hace mucho que no le veo?) Pero por lo que se ve ninguno quiere, QUEREMOS, reconocerlo y lo mejor, como siempre es echarle la culpa al resto.

Y no puedo dejar de acordarme de mi madre, haciendo petos para todo: para cuando vayas a la universidad, para los regalos de cumpleaños, para los libros del curso que viene... Mi madre, como casi todas las de su generación, no gastaban más de lo que tenían, entre otras cosas porque no podían. Cuando se casaban, probablemente con una luna de miel corta y a poca distancia si eran de los afortunados, se iban a un piso de alquiler con lo justo, ese ajuar que sus madres habían ido juntando poco a poco: sábanas, manteles, toallas y un poco de menaje de cocina. Y a empezar a administrar un sueldo que tenía que dar para todo, incluso para ahorrar, porque nunca se sabe lo que puede pasar. Porque no había hipotecas, ni basura ni de las otras, y si te prestaban dinero había que devolverlo ¡y a qué precio! Así que el mejor sistema era ahorrar hasta que tenías el dinero para eso que deseabas, o mejor dicho, que necesitabas, o encontrar un sitio en dónde te dejaran pagar a plazos. Y esa generación llegó a comprarse un piso, a mandar a sus hijos a la universidad, a pagarles las bodas, a comprarles su primer coche (usado claro) y ayudó a hacer crecer un país a base de esfuerzo y trabajo.
Pero nosotros, que ya lo hemos tenido más fácil, no compramos sólo lo que necesitamos sino también y en la mayoría de los casos, lo que deseamos. Me gusta, lo quiero, ahora, ya. ¿Previsiones para el futuro? ¿Para qué? Se trata de disfrutar la vida ¿no?
Y no se trata de hacer demagogia barata y decir que cualquier época pasada fue mejor. No, no. No quiero volver a aquellas épocas de restricción, de privación, y de pocas recompensas a un esfuerzo ingente. Pero entre aquello y ésto, tiene que haber un término medio, y será mejor que lo encontremos pronto. TODOS.

miércoles, 2 de junio de 2010

Intentando volver.

Recuperar la normalidad. De eso se trata ¿no?
Cuando la vida te golpea, ésa es una de las primeras cosas que intentas hacer, pero la verdad, es que estás pero no estás, te ríes sin reir y las cosas del trabajo te salen por inercia, por la dosis de automatismo que tenemos en el cuerpo.
Sí, la vide sigue. Duermes, te levantas, te duchas, desayunas, trabajas, comes, te reincorporas a todas tus rutinas diarias, pero…Todo sigue igual y ya nada es lo mismo. Ella ha perdido a su compañero, a su amor, a su vida. Ellos han perdido a un padre, mi hija a un abuelo, y yo a una persona a la que la palabra “suegro” le hace muy poca justicia, de verdad.
Sí, la vida sigue. Pero ahora hay un vacío de alguien que se ha ido, y la preocupación por esas personas a las que su pérdida les ha puesto todo su mundo del revés.
Y sí, la vide sigue, pero ya no es igual.
Y lo único que puedes hacer es dejarte llevar.
Intentando volver.