jueves, 14 de enero de 2016

De la conciliación familiar

La conciliación familiar NO existe.
Triste, sí. Cierto, también.
Y ya habréis adivinado que recupero este espacio de reflexión en mi sofá blanco a colación de la foto del día de ayer
La diputada de Podemos Carolina Bescansa asiste al pleno con su bebé (Fuente: eldiario.es)
Tengo una hija de casi 20 años, así que a estas alturas de mi vida ya no tengo que preocuparme de qué hago con ella cuando tengo que ir a trabajar.
Pero cuando era pequeña sí tuve que hacerlo. Durante casi 12 años  fuimos una familia de tres en una ciudad que no era la nuestra, sin abuelos cerca a los que acudir, por lo que había que buscarse las habichuelas.
Y buscarse las habichuelas, significó dejar de trabajar su primer año de vida, y durante una temporada trabajar en casa. Y luego al reincorporarme, buscar la mejor guardería y rezar para que la niña no se pusiera enferma en días laborables. Pero obviamente se ponía. Y después estaban las vacaciones. Sus vacaciones. O como víviamos en las afueras de Madrid, los festivos locales de Tres Cantos que no coincidían con los de Madrid.
Y sí, buscarse las habichuelas era contar con los amigos, o como Carolina Bescansa, llevarme a mi hija al trabajo. Yo o su padre. Que afortunadamente en mi caso y creo que en aquel momento como uno de los pocos casos que conozco, también él ha compartido esa tarea.
Por eso ayer cuando vi la foto, lo primero que pensé es que casi 20 años después de que yo me encontrara ante la situación de cómo iba a compatibilizar familia y trabajo, sigue sin existir la conciliación laboral. 
Porque llevarse un hijo al trabajo, no es conciliar la vida laboral y familiar. Es intentar buscarse la vida, pero no conciliar. Es tener la suerte y el privilegio de trabajar en un sitio que te lo permitan, y en el que el puesto que ocupas no sea incompatible con la presencia de un niño. Porque si Carolina Bescansa trabajara en la planta de radiología de un hospital, fuera profesora en un instituto, o tuviera que estar arreglando una carretera a la intemperie, no creo que se hubiera llevado a su hijo al trabajo aunque sus jefes se lo permitieran. Y en ese caso ¿qué hubiera hecho? 
Y sí, es cierto que hay que visibilizar el problema todavía sin solucionar de la conciliación familiar, pero ella podía haberse acercado igualmente al Congreso con su bebé en su sillita, y hacerse la foto en la entrada antes de dejar al bebé en la guardería del Congreso que para eso está y reivindicar que ella es una privilegiada pero que muchas otras mujeres aún siguen "buscándose la vida". 
Porque  Carolina y yo somos unas privilegiadas, sí, una sprivilegiadas,  porque trabajamos en unas empresas/ instituciones que nos permiten llevarnos "puntualmente" nuestros hijos al trabajo. O porque si decimos que no podemos ir un día, nadie nos va a mirar mal o estamos poniendo en peligro nuestro puesto de trabajo. O porque además tenemos un sueldo que nos permite pagar una guardería donde sea y que nos sobre para otras cosas. Una circunstancia que muchas otras madres trabajadoras no tienen.
Y yo no quiero esa conciliación familiar. Conciliación familiar no es llevarse tus "cargas familiares" contigo ( y que conste que el concepto no lo acuño yo, si no el Estado) porque ¿y si su carga familiar es un anciano enfermo? ¿O una persona dependiente?
Yo entiendo conciliación familiar como todo aquello que me permite realizar mi profesión sin tener la preocupación de que dejo mi parcela familiar desatendida.
Para mí conciliación familiar es disponer de recursos suficientes: guarderías en los puestos de trabajo, o ayudas para pagarlas en donde no las haya, tener flexibilidad de  horario, no tener que renunciar a un ascenso o cambiar de trabajo y  mucha concienciación social ( que nadie me mire mal porque digo que tengo que salir antes para ir a buscar a mi hijo al colegio, o que me quedo en casa porque tiene fiebre, o que mi jefe/a no sea reacio a contratar mujeres en edad fértil ni se asuste cuando se le dice que estás embarazada o simplemente que no tenga que dar explicaciones de porqué hago o dejo de hacer esas cosas cuando tenemos hijos pequeños). Y por supuesto entiéndase que partimos ya de la base que la conciliación familiar es tanto para padres como para madres. Derechos y deberes compartidos.
No me gustaría que cuando mi hija decida ser madre, su conciliación familiar sea que ella o su pareja puedan llevarse a su hijo al trabajo o tener la suerte y el privilegio de tener a los abuelos cerca.
Y quiero y lucho porque viva en una sociedad donde ella no tenga que renunciar a algo simplemente por el hecho de tener hijos. Quiero que ella SÍ pueda conciliar.




2 comentarios:

SuperWoman dijo...

Pues sí, de acuerdo en todo lo que dices, pero sigo creyendo que el postureo en este caso es necesario. Cuando consigamos que esta foto o cualquier otra foto de conciliación o no conciliación, de bajas por maternidad y/o paternidad sea normal y no discutida en la prensa y en los corrillos, ese será el día en que habremos llegado, compañera. Y ese día prometo que abrimos una botella de vino juntas, aunque nos la tengan que escanciar nuestras hijas a esas alturas al paso que va la cosa.
Oye que alegrón poder volver a comentar por aquí...

PMM dijo...

Sé que es necesario atraer la atención a este tema, porque como digo para comenzar el post, la conociliación no existe pero no me ha gustado la forma. Creo que Carolina Bescansa tenía otras formas de llamara la atención. O no crees que entrar el Congreso con su bebé y haciéndose la foto a la entrada no habría sido igual de efectivo?
Y me parece muy peligroso enviar el mensaje de que conciliar sea precisamente tener que ir con nuestros hijos a todos lados para cumplir ambas tareas.
A mí también me alegra que vuelvas a comentar por aquí! Bicos, SW!