miércoles, 6 de noviembre de 2013

Del vértigo

No, nos os voy a hablar de enfermedades.Os voy a hablar de la sensación de vértigo que me invade a veces. 
Como pongo en mis perfiles de las redes sociales "Intento ser un alma tranquila pero a veces no me dejan" y la pongo porque creo que es una frase que me define bien. No me gustan los sobresaltos, y tampoco los imprevistos. Alguno habrá que diga que como buena Virgo. Así que cuando algo se sale drásticamente de los planes establecidos, me intranquiliza. No me agobia, ni me desquicia, pero sí que me intranquiliza.

Pero no son los imprevistos lo que me provoca la sensación de vértigo. Lo que más me produce esa sensación, es el no saber si estás a la altura de una nueva situación. Me gusta afrontar nuevos proyectos, probablemente porque la mayoría habrán sido meticulosamente estudiados y analizados, pero de vez en cuando esos nuevos retos se presentan de repente, sin tiempo para estudiarlos, o de forma sorpresiva no por lo repentino, sino por lo inimaginable. Afortunadamente, eso me ha pasado en varias ocasiones, y digo afortunadamente, porque para mí ha sido un privilegio que me hayan sucedido. Nuevos retos personales o  nuevas oportunidades profesionales que siempre me han hecho crecer, a pesar de que la primera sensación inicial fuera como la de dar un salto al vacío sin paracaídas o la de estar al borde de un precipicio. Vértigo.

Una de esas veces fue cuando José Luis Gómez me ofreció colaborar en Mundiario. ¿Yo escribiendo en Mundiario? ¿Y si no estoy a la altura? Vértigo. 
Por suerte acepté el ofrecimiento, pero tengo que admitir que cada vez que escribo un artículo y le doy a "Enviar" en mi correo electrónico, la sensación es la misma: vértigo. La última vez, hace cinco minutos. Espero que os guste el artículo. Lo podéis leer aquí.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Pos eso... como decía el Camarón: "volando voy, volando vengo... por el camino yo me entretengo".
Todo un filósosofo ;)
Saludos, hija mía.
Matapollos

SuperWoman dijo...

?Quién mejor que tú? Me lo guardo para luego, pero sólo porque me esperan los Supernenes

Un supersaludo

Anónimo dijo...

Si genial este articulo