viernes, 11 de diciembre de 2009

Crónica de un viaje emocionate (1)

Soy mujer de palabra. Vuestras peticiones son órdenes para mi. Pero debo aclarar que este viaje es emocionante por lo que va a suceder más que por visitar Roma, aunque sea una de las ciudades más interesantes que haya visitado. Esta vez no viajo por turismo, ni por trabajo sino con el fin de ver cómo va a vivir mi hija una experiencia única.
Comenzamos.
Llegada a Roma. La cosa no pinta bien. Nos falta una maleta. Menos mal que mujer precavida vale por dos y llevábamos como siempre una maleta de equipaje de mano con otro juego de ropa, así que podríamos sobrevivir al menos un día más.
Después de poner la reclamación oportuna en el aeropuerto (no os voy a dar detalles de la rapidez con que nos atendió el bambino del mostrador) nos vamos al hotel, para dejar lo poco que tenemos que dejar y empezar el periplo por Roma.
Primera parada. Piazza di Spagna. Más concretamente Embajada de España ante la Santa Sede, aunque etimológicamente y como le gusta llamarla al Embajador, cerca de la Santa Sede. La misión permanente más antigua del mundo. Ahí la tenéis por fuera…
Y por dentro… Después de unas explicaciones exhaustivas y detalladas, nos vamos a cenar a un pizzería en la Via de la Croce. Fior Fiore. Somos de los pocos turistas, por no decir los únicos, que hay en el local, y eso y nos da pistas sobre lo buena que va a estar la cena.
Por eso, para compensar, al salir nos dedicamos a pasear por pasear, que para eso es la segunda vez que estamos en Roma y ya no hay tanta necesidad de ir rápido para intentar verlo todo. Ahora toca disfrutar. Paseando sin rumbo, terminamos el día en la Piazza del Popolo, donde además de maravillosas fuentes, la falsa simetría de las iglesias de Santa María dei Miracoli y Santa María in Montesanto, vemos el primero de los varios obeliscos egipcios que hay repartidos por toda Roma, el obelisco Flaminio dedicado a Ramsés II y que por lo visto le gustó tanto a Octavio Augusto que se lo llevó de recuerdo cuando regresó a Roma (se vé que en aquel entonces no había camisetas o imanes de nevera) y uno de los más altos de la ciudad. Y como al día siguiente hay que madrugar, ponemos rumbo al hotel. Buona sera.

10 comentarios:

Clares dijo...

Le deseo un gran éxito a Alba y que disfrutéis mucho de este viaje, lo cual casi está asegurado de antemano. Un abrazo

Mónica dijo...

Bueno,bueno!!!No empezamos mal,salvo el detalle de la cena!. Me gustan las fotos,espero con impaciencia segunda parte. Un besiño

Virtu dijo...

Vi la noticia en La Voz, y me dije...allá estará nuestra Pili. No me he equivocado.

Y ahora más....

PMM dijo...

Gracias Clares. El viaje lo disfrutamos, y el éxito de coro no estuvo nada mal vista la repercusión en los medios.
Mónica, procuraré no haceros esperar mucho.
Virtu, acertaste de pleno. Seguiremos informando.

Titajú dijo...

Por fin he podido conectarme; he abierto dos veces tu blog y dos veces he tenido que cerrarlo.
No entiendo lo de los imanes, ¡qué poco previsores!
¿Ha aparecido la maleta?

Mónica dijo...

Pili: es cierto que le cantaron al Papa aquello de "vivir na Coruña que bonito é..."?

PMM dijo...

Titajú, ¿para qué querían los imanes? De recuerdo ya se llevaban todos los obeliscos que encontraban en Egipto. ¡Estos romanos erab la leche!
Mónica, no, al Papa solo le cantaron piezas de música sacra. En la recepción oficial que daba después el Embajador fue donde cantaron la habanera "Qué bonita sería vivir siempre en La Coruña" pero no la de " Vivir na Coruña, que bonito é..." que no quedaría demasiado bien en una recepción de ese tipo ¿no?

Vane dijo...

Yo tambien ví la noticia en la voz, y como Virtu me acorde de ti y de Alba, cuanto me alegro que todo saliese bien, escepto la maleta...como siempre.
A ver que nos cuentas en la segunda parte Pili. un besito

Mónica dijo...

Pues tienes toda la razón, no quedaría nada fino, se conoce que no leí la noticia bien, claro que viniendo de los de "El Progreso" a lo mejor no leí tan mal...

Aldabra dijo...

una hija en Roma, ya... ¡que lejos!

ojalá que sea una experiencia muy buena para las dos.

biquiños,