martes, 15 de diciembre de 2009

Crónica de un viaje emocionante (3)

Día 3. El día amanece nublado, pero como ya tenemos toda nuestra ropa, abrigos incluidos, no nos importa demasiado. A las 14.30 ya hay que estar en la Embajada, así que para no perder tiempo en idas y venidas al hotel, decidimos que será la primera vez que hagamos turismo, sin ir vestidos de turistas. Eso quiere decir, que yo me calzo los tacones y Fernando se pone el traje y la corbata. La verdad es que el resultado no debió ser malo del todo, porque a él lo pararon tres veces para preguntarle unas direcciones. ¡Quien iba a pensar que tan elegantes éramos turistas! Bueno, quizás los zapatos italianos impriman carácter. Así que ya sabeis, si os encontrais a alguien por la calle Real con pinta de italiano pero acento gallego 100%, preguntadle por mí.
Después de desayunar tranquilamente nos vamos a la calle y como llueve, cogemos el metro para ir a ver algo que no hemos visto antes. La plaza de la República, y allí mismo al lado de las Termas de Diocleciano, que no son tan importantes como las de Caracalla, nos quedamos pasmados con una basílica que por fuera no parece ni la mitad de lo que resulta ser por dentro. Ya sabeis que en Roma se han ido aprovechando las construcciones de los antepasados para remodelarlas un poco y hacer cosas encima. Pues esto es la mejor prueba de ello. Por fuera, la fachada de la Basílica de Santa Maria degli Angeli e dei Martiri, es del ladrillo orginal de la termas...pero por dentro, construida sobre el cuarto de baño de las termas, aparece una iglesia de unas dimensiones sorpendentes y con un órgano impresionante. Seguimos caminado tranquilamente hasta llegar a Santa María Maggiore, otra de las cosas que no podemos evitar ver por segunda vez. Su artesonado dorado no sólo por el color sino porque es de oro, y sus mosaicos, son impactantes. Además guarda la reliquia de la cuna de Jesús. Es visita obligada.
Parece que casi no llueve asi que seguimos caminando por la Vía de le quattro fontane, hasta llegar a la Piazza Barberini, y nos paramos a reponer fuerzas.
De ahí nos vamos directos a la Embajada, donde muy amablemente nos dejan pasar a una sala para ver desde una ventana todo lo que va a ocurrir en la Plaza que está a rebosar de gente. Así que, espectadores de excepción, vemos como van llegando las autoridades civiles y eclesiáticas, el alcalde de Roma, el Embajador y la llegada del Papa. Hay un pequeño servicio religioso y al terminar, por fin, es el momento. El coro se pone a cantar hasta que el Papa se va. Son sólo tres canciones, pero ellos están contentos por el privilegio de haber sido los elegidos.
Al terminar todos pasamos a los salones de la Embajada, donde nos ofrecen un cóctel, en el que no falta el chocolate con churros. Bueno yo los churros no los vi, porque todos los italianos ya se los habían comido, pero sé de buena tinta que los hubo. Y ahí, de nuevo, mini concierto. Y puedo asegurar que todo el mundo estaba emocionado: los cantantes, los padres de los cantantes, el Embajador y su mujer, el personal de la Embajada y el resto de asistentes.
La verdad, es que la experiencia fue inolvidable.
Al salir, de nuevo un paseo tranquilo. Café en El Grecco, y cena en la Birrería Peroni (de entrante, un fritto misto que lleva fior di zucca, supplí, y ascolane,o sea, flor de calabacín rebozada, croquetas de aceitunas y de arroz; después, rigatoni a la norcina y ravioli ricotta e spinacci, y de postre, panna cotta y tartufo bianco.)

¿Qué más podíamos pedir?

Pues un paseito tranquilo por la Via de los Foros Imperiales hasta el Coliseo, camino del hotel.
Un día redondo, sí señor.

9 comentarios:

Mónica dijo...

De siempre, y ya tengo casi 39 años deseé ir a Roma, porque creo que tiene que ser una maravilla. Las pocas oportunidades de viajar que tuve, y casi siempre por dinero, desaproveché la oportunidad de ir, por eso te agradezco muchísimo este tour que me está encantando(ya estoy tanteando a mi amorcito a ver si me regala un mini viaje).Me alegro que todo lo relativo al coro saliera tan bien y que tu peque tuviera esa super oportunidad de cantarle al papa.Un beso y gracias!!!

Virtu dijo...

No me imagino yo,con la que está cayendo, sin maletas y sin abrigos.. ;-)

Nos faltan las fotos de esos platos tan ricos,a estas horas ya no me harían efecto.

Vane dijo...

Me ha encantado este viaje por Roma, genial....y como que solo tres canciones????? orgullosisimos tienen que estar todos ellos, y todos nosotros por contar con ese coro en nuestra ciudad...un besazo para Alba

José Núñez de Cela dijo...

El próximo 26 estaremos 4 dias en Roma. Será mi segunda visita en 30 años y ya tenñia ganas de volver!
Espero que podamos seguir algunos de tus pasos.
Gracias por la crónica/guía.
Un abrazo

PMM dijo...

Que lo disfrutes José, aunque en Roma es difícil no disfrutar. No te pierdas la Antica Birrería Peroni, para comer o cenar. A mediodía está llena de gente de las oficinas de los alrededores y por la noche de todo tipo de gente, pero sobre todo italianos. Así que vete pronto porque sino la cola es tremenda.

Titajú dijo...

La última vez que fui a Roma fue en el... Madre mía, en el siglo pasado. Ya le tengo ganas de volver.
No me la imagino fría, que siempre pasé un calor achicharrante.
La comida tiene pinta deliciosa, el concierto también, sigo sin localizarte en el vídeo y... el día que vea esos zapatos por la calle les diré:
- Hola Fernando, dale un beso a Pili de parte de Titajú.

PMM dijo...

Pues vuelve, Ju. A nosotros, que lo teníamos muy reciente, nos encantó, y me imagino que nos hubiera gustado más si hubiéramos estado allí, hace más tiempo.
De acuerdo que teníamos una "misión" pero no tener la necesidad de correr para intentar ver el mayor número de cosas posibles es muy agradable. ESta vez podemos decir que hemos paseado Roma.
Y no lo dudes, Fernando sabrá por qué le mandas esos saludos.
Por cierto, yo me compré unos guantes monísimos, en una de esas tiendas preciosas solo de guantes que hay en Italia. No los necesitaba, pero si él se compraba los zapatos, yo también tenía que venirme con algo "made in Italy" ¿no?

Titajú dijo...

Faltaría más. Yo también me traje unas botas de San Francisco, y Cj, que está hecho un pijo, mil camisas.
¿Compraste imanes para la nevera, o trajiste un monolito :-) ?

PMM dijo...

No, de esta vez, no hubo imanes, ni tazas, ni monolitos siquiera, porque ya los compramos en verano.