lunes, 31 de agosto de 2009

Y de nuevo sonó el despertador

Tenía que ser. Todo lo bueno se acaba. Y las vacaciones no iban a ser menos. Así que de nuevo a la rutina del trabajo. Atrás se quedan esos día de "¿descanso?"
Ya he comentado en otra ocasión que la agenda veraniega a veces está más apretada que la del trabajo así que por eso lo del descanso va entre comillas e interrogaciones. Porque además de ir de aquí para allá de un acto festivo a otro, de una verbena a otra, de una comilona a la siguiente y de que como por fin mamá está en casa, esas cosas que en invierno cuando estoy trabajando se hacen compartidas entre toda la familia, ahora resulta que como todo el mundo está de vacaciones ya no hace falta hacerlo, porque total… ya está mamá. (Voy a abstenerme de comentar nada más al respecto. )
Pero además, es que ¡¡¡he ordenado el trastero!!!!! y eso sí que ha sido toda una proeza, una tarea ardua y laboriosa digna de un titán.
Aún así debo reconocer que he descansado porque me he levantado cuando he querido, no cuando me lo han dicho; he comido a la hora que me ha dado la gana y sin tener que salir pitando después; he paseado, he disfrutado un poco del sol y el agua salada ( no mucho, no vaya a ser que me acostumbre) y he leido parte de esas lecturas que tenía atrasadas ( la mitad de “El corazón helado” de Almudena Grades, y casi al completo la trilogía de Millenium) tirada en una tumbona bajo un arbol magnífico en la casa de mis suegros (obviamente el árbol no está dentro de la casa, sino en una parte del terreno que hay alrededor) que es uno de los grandes placeres de la vida.
Me queda el consuelo de que aunque mi bolso pesa otra vez más por el juego de llaves del trabajo y el móvil de empresa, el verano no se acaba hasta que todos los miembros de mi familia terminan sus vacaciones, así que aunque yo haya empezado hoy a trabajar, todavía quedan algunas rutinas veraniegas hasta el 17 de septiembre. Por el momento, mañana toca ópera, “I Puritani”, un drama amoroso con música de Bellini.

Si es que no se consuela el que no quiere.

6 comentarios:

Cosechadel66.es dijo...

Pues mira, hemos coincidido en lo de Millenium, aunque debe haber sido libro del verano de mucha gente. En lo del trastero te entiendo perfectamente. Nosotros también aprovechams el verano para ese tipo de cosas. En fin, se acerca lo cotidiano. Habra que hacer que sea mucho más que eso.

Carpe Diem

Titajú dijo...

Enhorabuena por el trastero y felicidades por volver.
Porque lo bueno no se acaba, Pili, sólo se acaban las vacaciones.
Otoño en el bosque, castañas asadas, dormir tapaditos, leer los blogs de los amigos... ¿acaso no es bueno?

PMM dijo...

Cada año, leo uno (este verano 3)de esos libros que lee todo el mundo, Cosecha, más que nada por pundonor de no ser la única ignorante sobre el tema. Pero debo reconocer que aunque no me gusta mucho la novela negra, el personaje de Salander tiene algo. Por lo menos es diferente a todo lo demás. ¿Será porque es sueca?

Titajú, lo del trastero es como para echar cohetes, porque estaba así desde la mudanza y debo decir que hubo un momento de desesperación total y todo aquello que no sabía donde colocar terminó allí de mala manera. Ahora, no es que esté todo perfecto, pero por lo menos, hemos tirado unas cuantas cosas inservibles (bueno, todo lo que hay en el trastero no es que lo vaya a utilizar peeeero.... ahí se queda) y ya no hay que empujar la puerta para entrar. Todo un logro. Y sí es cierto que no todo lo bueno se acaba, pero tener que despertar a ritmo de alarma, no es lo mío.

Virtu dijo...

Bienvenida Pili!!
Bienvenida a la rutina, sólo nuestra imaginación puede hacerla divertida. Hay que intentarlo.

En cuanto al trastero...¡qué valor!. Cada vez que pienso en el mío, me tiemblan las piernas, casi mejor lo dejo estar como está.

PMM dijo...

Hola Virtu, en realidad estos 20 días no me ido muy lejos. La aldea está a 40km´pero he dejado descansar el ordenador.

Aldabra dijo...

pues me alegra ver que has disfrutado y que vuelves a estar operativa.

bicos y bienvenida.