Un día 12

Su corazón enfermo por haber hecho el esfuerzo de traer al mundo a una hija en un día 12 (curiosamente sus dos partos fueron un 12) quiso dejar de latir un 12 de febrero. Quizás quiso vernos la cara por primera y última vez en un día 12. Quizás significara algo para ella. Y ahora ya llevamos 12 meses sin verla. Aunque no sin sentirla. Sin recordarla. Cada día. Y cada día, las lágrimas vienen a mis ojos, como ahora. Hoy, aunque haga mi rutina diaria, aunque cumpla con mi trabajo, aunque salude a la gente por la calle, aunque me ría con las cosas que me hagan gracia, las lágrimas estarán ahí. Por ella.
Terrible experiencia,que me ha dejado sin saber qué decir. Has tenido, sin embargo, la fortaleza para comentarla y transmitir tus sensaciones que, aun siendo tuyas, muchos compartirán. Tremendas experiencias de la vida, que hay que sobrellevar con el valor que supone mantener vivo el recuerdo.
ResponderEliminarDe eso se trata, de mantener vivo los recuerdos como el de la foto, el cariño y el amor de una madre. Graciñas.
ResponderEliminartú sigues con ella, ella contigo y también nosotros.
ResponderEliminarserá un día dificil pero ella te ayudará a sobrellevarlo.
bicos,
Esa es la historia.
ResponderEliminar¿Cómo es posible que el mundo no se pare, que siga latiendo, insensible, que no le importe nada?
A nosotros nos importa, y este día no estás sola. Ella está siempre contigo, nosotros también.
Un abrazo largo, largo, largo. Acurrúcate en nuestro seno y deja tu pena salir.
Mañana será otros día.
Gracias, aldabra y titajú, los días son difíciles a veces, y esas la´grimas no m eimportan porque permiten que el recuerdo siga vivo. Me preocuparía el día que ya no tuviera lágrimas para ella.
ResponderEliminarUn besote.
ResponderEliminarGraciñas, matapollos.
ResponderEliminarComo he pasado por eso, te comprendo perfectamente. Para mí hace dos meses más, pero es igual. Creo que se va aliviando algo el dolor, pero nunca termina de irse. Es duro. Un abrazo y muchos besos.
ResponderEliminarGracias, Clares.
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