En la vida, en nuestras vidas, tenemos que enfrentarnos a distintas situaciones. Algunas de ellas muy difíciles, y por suerte o por desgracia lo que nos diferencia a unos de otros es el espíritu de lucha. Porque a la vida hay que enfrentarse de cara cada día y luchar contra la adversidad, y no rendirse jamás, y levantarse cada vez que te caes. Y sí, nadie ha dicho que eso sea fácil, pero es muy probable que si miramos alrededor nos encontremos ejemplos a seguir, o caras amigas que nos tiendan la mano para levantarnos, y que nos empujen para continuar caminando o que simplemente nos digan “Aquí estoy”. Y así, seguro que es mucho más fácil seguir luchando y encarando la vida.
Y desde hace un tiempo, vivo las dos caras de esa moneda. Porque he presenciado como una madre coraje se enfrentaba a la administración reclamando justicia, según ella gracias al apoyo que le damos otros, pero después la he visto a ella y otras personas preocupándose por mí y por familia.
Porque tener espíritu de lucha es importante, pero tener a gente que te ayude a mantenerlo, lo es todavía más.
Por eso hoy este texto es simplemente para dar las gracias a los que compartís mi mundo, más cerca o más lejos, pero siempre en mi corazón, manteniendo vivo mi espíritu de lucha.
De ventanas, viernes, dibujos y frío
Hace 5 horas




