Hace años, bueno, quizás hace tan sólo uno, si me dijeran que iba a estar haciendo lo que hice ayer, bueno en realidad hace dos días, hubiera dicho “¿Yooooo? Ni de coña. ¿Enviar un regalo, no virtual, a alguien que no conozco nada más que por Internet.” Otra vez... “ ¡Ni de coña!”
Pues sin coña, que lo he hecho. Hoy es 30 de octubre, y un bloguero, bueno, para mejor definición un periodista bloguero está de cumpleaños. ¿Qué como lo sé? Porque cuando fue el mío me felicitó y se maravilló porque no había pedido nada a mis amigos virtuales y me dijo muy clarito, que cuando él estuviera de cumpleaños, pediría una cosa para que se la enviaran a la redacción. Efectivamente así lo hizo públicamente.
Así que ni corta ni perezosa, he estado esperando para cumplirle el deseo. Y espero que lo haya recibido, que lo disfrute y si quiere, mejor que lo comparta, que ya se sabe que esas cosas las carga el diablo y son muy dañinas. No vaya a ser que tenga que escribir algo sobre la Santa Compaña que ya viene a avisarle.
Pero ¿cómo negarle algo a alguien que te hace reir, y más en un día como éste?
Muchas felicidades, señor Guisande, que cumpla muchos más y nosotros que lo leamos.
P.D.: Que no se me enfade el resto. Porque la verdad es que me gustaría mandarle cosas no virtuales a más amigos blogueros, pero son tan discretos todos, que no sabría cómo hacérselo llegar, así que si no cambia la cosa, tendré que seguir haciendo regalos on line.





