Celebrar el cumpleaños bloguero siempre tiene un buen regalo: empezar las vacaciones. Así que estos días de silencio han estado ocupados de descanso, físico y mental. Primera parada: la aldea, donde he podido disfrutar de largas caminatas, de buenos ratos de tumbona al sol y de larguísimas sesiones de lectura debajo de un buen olmo.
Y después: un buen viaje para recorrer Austria. Viajar es una de las grandes pasiones de esta familia de tres. Y aunque viajar agota físicamente, ayuda a recuperar el alma y a enriquecer tus conocimientos de historia, de geografía, de gastronomía e incluso sobre la naturaleza del ser humano. Así que recién llegados aún conservo el buen sabor de boca de la tarta Sacher en el Hotel Sacher de Viena o de los Mozartkügeln artesanos de la pastelería Fürst de Salzburgo, pero he actualizado mis conocimientos sobre esa familia real que fueron los Habsburgo y que aquí siempre recordaremos sobre todo por su representante, Felipe el Hermoso que se casó con Juana la Loca, por cierto presentes en el impresionante Mausoleo de Maximiliano I en Innsbruck. He revisado in situ, en el Hofburg de Viena y tambien en Schönbrunn, la vida de ese personaje que ha fascinado a medio mundo como es Elizabeth I de Austria, Sissi, pero también me ha dejado con la boca abierta el palacio de Herrenchiemsee, construido por Luis II de Baviera, el rey Loco, aunque esto ya está en territorio alemán, pero relativamente cerca del Tirol austríaco, que ha llenado nuestras cámaras de fotos de impresionantes paisajes verdes, y hermosas casitas con flores.
Así que hemos paseado, visitado museos y palacios, comido cosas ricas, bebido cerveza, pero también hemos conocido a gente encantadora con los que hemos compartido todo eso y además muchos ratos de risas. Por eso, ya en casa, ya estamos pensando en el próximo viaje.
Pero por ahora a disfrutar de lo que queda de las vacaciones.
De ventanas, viernes, dibujos y frío
Hace 5 horas





