miércoles 23 de febrero de 2011

De sumas

Aquellos que han asistido (o padecido) a alguna de mis clases, reconocerán la frase: “Somos lo que somos, por lo que hemos sido”, y aunque es cierto que el contexto en el que la suelo aplicar es aquel relacionado con el tema a tratar en esas clases, creo que es un lema de ámbito general.
Hoy, 23 de febrero, España es cómo es, por lo que pasó ese día 30 años atrás, y no sé cómo habríamos evolucionado si los hechos hubieran tenido otro desenlace, pero sí estoy segura que eso ha marcado a la sociedad española en general.
En una ponencia que impartí en un congreso, citaba a Eduard Punset, comentando que la cultura de los humanos tiene “efecto trinquete”, es decir, “no cabe la marcha atrás ni el olvido, todo nuestro conocimiento es acumulado”.
En mi vida personal, soy como soy, por lo que me ha ido marcando con anterioridad, desde mi niñez a la actualidad: familia, amigos, conocidos, engaños, desengaños, alegrías o tristezas. En mi vida profesional, soy lo que soy también por lo que me ha ido marcando con anterioridad: por esos profesores que me he encontrado por el camino, los buenos y los malos; por mis compañeros de trabajo; por mis alumnos, que son una pieza indispensable en mi necesidad de formación continua, y por supuesto por los profesionales con los que he tenido la suerte de trabajar y que en muchos casos han visto en mí algo de lo que ni tan siquiera yo era consciente; e incluso por aquellos que no supieron ver eso, y no llegaron nunca a contratarme. Si lo hubieran hecho, mi vida profesional en estos momentos sería otra.
No adquiero el conocimiento repentinamente. Si llego a algo es por la suma de las etapas anteriores. Es un proceso de aprendizaje constante, de investigación constante. Una referencia te lleva a otra, y a otra, y a otra, y nunca llegarías a la última si no hubieras encontrado la primera.
En mi caso, reconozco abiertamente que lo que dice el señor Punset es totalmente cierto “No cabe la marcha atrás ni el olvido” .
Se trata de sumar, no de restar, de ser consciente de las influencias recibidas y estoy tremendamente orgullosa de ello.

jueves 17 de febrero de 2011

De formas de ver la literatura

No puedo evitar compartirlo. Mi hija está leyendo por primera vez textos de la literatura española de la Edad Media y el Renacimiento. Y me ha sorpendido mucho que le dejen leer los textos del Libro de Buen Amor o del Lazarillo en versión adaptada. Yo no recuerdo haber tenido esa oportunidad en el instituto. Pero el caso es que ha sorpendido más, que para demostrar que este tipo de literatura es asequible a todo el mundo, su profe les ha enseñado el siguiente video: La escena XX de La Celestina. Así no conoce a los clásicos de la literarura española el que no quiere ¿no?

miércoles 16 de febrero de 2011

De dobles caras.

Siempre he pensado que todos tenemos dos caras. Una la que proyectamos al exterior, en el trabajo, con los conocidos; y otra, la de casa, la verdadera.
Porque queramos o no, todos tenemos más paciencia con los de fuera que con los de dentro, somos mucho más agradables, menos irascibles, más simpáticos y condescendientes, incluso más serviciales. Vamos, que nadie me pida en mi casa, cuando estoy apoltronada en el sofá, que le traiga un vaso de agua, pero por otras personas que conozco mucho menos que mi familia soy capaz de hacer favores más grandes. Incongruente, sí, pero es lo que hay.
Y no voy a decir que haya cambiado de opinión. Creo que todos somos así, simplemente por el mero hecho de con unos compartimos más tiempo que con otros, así que con aquellos con los que estamos menos y tenemos menos confianza, es más fácil, proyectar una imagen, digamos, más agradable.
Pero no es esa de la doble cara que quiero hablar hoy. No.
Hoy quiero hablar de los que tienen una doble cara a propósito, de los que te dicen A por delante y luego es B. De los que te apoyan en la cara, y te critican por detrás, de los que hoy te dicen digo y mañana diego. Y aunque siempre te encuentras en la vida representantes de ese tipo, últimamente veo más de los que me gustaría, así que aunque en general la gente dice que mi cara social, es, valga la redundancia, bastante sociable, a veces me gustaría dejar de serlo y decirles algún improperio.
Porque creo que no es necesario tener cara B.
Los que me conocen bien, saben que no voy por la vida posicionándome de una manera intransigente, ni pidiendo “o conmigo o contra mí”, y menos, cuando además no me toca el asunto personalmente. Creo en lo que hago, y mientras lo crea, lo defenderé de la mejor manera posible, y para eso no me hace falta mentir o desacreditar a otros. Mi trabajo no va a ser mejor porque el tuyo sea peor.
Por eso, consejo para navegantes, fingir en muy cansado, así que no malgastes tu tiempo en mentir, yo acepto por igual un que no, un “no comparto tus ideas ni tu proyecto”, un “no me parece bien lo que haces”. Este mundo es muy grande y hay sitio para todos.
Acepto una defensa a muerte de tus ideales, mientras para defenderlos no tengas que buscar el desprestigio de otros. Porque malos ideales son los tuyos si sólo se pueden mantener en pie intentando tumbar los míos.

P.D. : El sólo va acentuado a conciencia en contra de lo que dice la RAE. Es mi parte rebelde que aflora de vez en cuando.

sábado 12 de febrero de 2011

De días difíciles

Tres años. Y por tercera vez un 12 de febrero hace que de nuevo vuelva a esa sala de hospital, a recordar tus ojos despidiéndote de mí, a ver tu mano en la mía durante horas, apretándotela, negándome a dejarte marchar, sabiendo que tenías que hacerlo porque tu corazón estaba demasiado gastado por habernos querido tanto. Y hoy, será un día amargo, porque aunque cada día, cada día, hay algo que me hace pensar en tí, echarte de menos,necesitar tu cariño, tus miradas de orgullo, y también las de enfado, hoy, volveré a estar allí otra vez, y esa herida que el tiempo intenta cicatrizar, sangrará de nuevo.

miércoles 9 de febrero de 2011

De intentos de retorno

Sí, intentos. No sé si logros, pero al menos intentos. Mi vida sigue estando bastante ocupada, y reconozco que ya paso bastantes horas en el ordenador a lo largo del día, como para que me apetezca hacerlo por placer. Y este lugar, es, y siempre será, un sitio de recreo, de reflexión, de calma, y todas esas palabras son antónimos de lo que en realidad me sucede a lo largo del día. Pero un café con amigas y una llamada desde Jaén, han hecho que me venga a mi sofá un ratito a sentarme y descansar. Porque eso es precisamente para lo que ha servido esa llamada, y ese café. De descanso y de vitaminas. Unas vitaminas que no se toman en pastillas, sino en miradas y voces amigas, que hacen que se te ilumine la cara y que termine el día con una sonrisa y menos sensación de cansancio.
Pero como aún así no es que de repente me vaya a poner como una moto, os dejo una versión de una de mis canciones favoritas que me tiene últimamente cautivado el corazón.