Hace dos años me dije “¿Por qué no?” y me lancé de lleno a este mundo bloguero. No había ningún tipo de pretensión ni de intención oculta. La cuestión era: Si otros podían, ¿por qué yo no?Y después de dos años, el recuento es más que positivo.
Esto de lanzar mensajes al aire, sienta bien. Dices lo que quieres, cuando quieres y como quieres. Sin ofender a nadie, claro. Esa la única condición.
Pero además, en estos dos años se ha creado un barrio bloguero, como dice mi amiga Clares, con unos vecinos virtuales estupendos. Tanto que en este último año, algunos de ellos han dejado de ser virtuales para mí. Y eso ha sido un regalo maravilloso. Así que al apagar las velas de la tarta de este año, ya sé cuál será mi deseo ¿lo adivináis?




